viernes, 28 de agosto de 2009

El sueño no es un refugio sino un arma


Este nuevo libro de ensayos de Geney Beltrán Félix, El sueño no es un refugio sino un arma, acaba de aparecer publicado en el catálogo de la UNAM, con el sello de la Dirección de Literatura. Pronto, en librerías.

lunes, 24 de agosto de 2009

Deudas históricas


La deuda pública y la historia se entrelazan: a principios del siglo XX, amparada en un documento firmado por Hidalgo casi cien años antes, la señora Ana Galván, joven viuda del último descendiente de Mariano Abasolo, gestionó el reconocimiento y pago de una fuerte cantidad de dinero como parte de una deuda pública contraída por el Cura Hidalgo durante la lucha de Independencia. Las gestiones, dirigidas por los señores Luis G. Lizardi y Luis G. Labastida, terminaron en el pago de la deuda por parte del gobierno de Porfirio Díaz.
No es el único caso: En 1822, la señora María Antonia Morelos pidió al entonces emperador Agustín I una pensión en recompensa de los servicios prestados a la patria por su hermano, derecho que también fue reclamado por Juan Nepomuceno Almonte, hijo natural de Morelos producto de sus amores oscuros con la señora Brígida Almonte. Meses más tarde, la señora María Victoriana Bretadillo se presentó ante el mismo emperador con seis documentos que la acreditaban como la viuda de Juan José Martínez, alias El Pípila, a solicitar una indemnización por parte del gobierno.
De hecho, un decreto presidencial del 19 de julio de 1823 ordena otorgar pensiones a los padres, mujeres e hijos de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Abasolo, José Ma. Morelos, Mariano Matamoros, Leonardo y Miguel Bravo, Hermenegildo Galeana, Mariano Jiménez, Francisco Javier Mina, Pedro Moreno y Víctor Rosales.

lunes, 20 de julio de 2009

Laurita Suárez vuelve a morir...

Hace unos días me llegó un ejemplar de la nueva edición de Partitura para mujer muerta. Esta novela, lanzada en abril del año pasado por la editorial Random House Mondadori, dentro de la colección Literatura Mondadori, ganó el Premio Nacional de Literatura Policiaca, que tiene la particularidad de ser un premio de novela policiaca convocado por un Departamento de Policía (además del Gobierno del Estado de Veracruz y del CONACULTA). Hoy vuelve a rodar por callejones y librerías con una portada distinta, pero dentro de la misma colección. Gracias a todos los cómplices de este crimen. 

viernes, 26 de junio de 2009

Espeluznante

 ¿Sabe quién fue Rod Temperton? ¿Sabe quién fue Quincey Jones? ¿Y sabe quién fue Michael Jackson? Los tres son nombres claves para la industria discográfica norteamericana (y mundial) en 1982 con “Thriller” un álbum del que se ha hablado mucho desde entonces, pero sobre todo en los últimos días.

A raíz de la muerte de Michael Jackson, los medios de comunicación han resucitado el video de esta canción, quizá el primero que se arriesgó a una duración que en términos de mercado se considera larga.

En el video, Jackson encarna a dos figuras heredadas del imaginario romántico que subsisten dentro de la mitología taquillera de las películas de horror: el hombre-bestia y el muerto-vivo.  En 1982 yo tenía cinco años, y recuerdo haber visto, entre el susto y la excitación, el video del cantante que hacía bailar a los jóvenes.

Resulta paradójico que en los ultimos días, el intérprete de canciones como “Billie Jean” “Keep the Faith” o “Smooth Criminal” haya vuelto a representar –lo más seguro es que contra su voluntad– el papel de muerto viviente que le valió tener bajo el brazo el disco más vendido de la historia.

Criticado por muchos, acusado de delitos como fraude y pederastia, admirado también por muchos y conocido prácticamente por todos, Michael Jackson ha sido un muerto viviente debido al mismo mal que le aquejó durante buena parte de su vida: el asedio mediático.

¿Hasta qué punto somos, como sociedad, responsables del personaje tan lleno de claroscuros (y lo digo sin ironías) que Jackson llegó a ser? ¿No eran sus arranques parte de un sistema de adicciones que alimentaban los mismos medios de comunicación, siempre hambrientos de escándalos y notas?

Lo mejor que hizo Michael en vida fue lo que lo llevó a la fama: era un excelente intérprete y un bailarín preciso, y no hay que rascar mucho para ver que le apasionaba su trabajo. Pero la excesiva notoriedad se convirtió también en un estigma. Una suerte de maldición.

Sería interesante hacer un ejercicio y pensar qué encontrarían los medios de comunicación en cada uno de nosotros si de pronto fuésemos blanco de los flashes y las grabadoras por uno solo de los aspectos de nuestra vida. Nuestros defectos, nuestros vicios secretos, nuestros conflictos heredados de la infancia serían el tema de conversación de miles de millones a quienes no conocemos, a quienes sólo debería importarles lo mejor que tenemos que ofrecer de nosotros mismos. Pero como aquellos zombies hambrientos de carne, los medios suelen buscar también el lado oscuro de cada personaje (otra vez, sin jiribilla).

Las canciones que todos coreamos en 1982 fueron compuestas por Rod Temperton, y producidas por  Quincey Jones. Ellos no dieron la cara, Michael Jackson sí. Y a partir de entonces, su vida se convirtió más que nunca en un espeluznante tobogán de notoriedad, de excesos, de extravagancias. También de buenas canciones. Lo triste de todo es que, como en aquel viejo video, ni muerto descansa en paz.

jueves, 25 de junio de 2009

Alaska



En el centro cultural helénico se está presentando los viernes la obra "Alaska", excelente pieza escrita por Gibrán Portela, ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia Joven "Gerardo Mancebo del Castillo", en 2008.

miércoles, 3 de junio de 2009

Cronistas!



Me entero, con muchísimo gusto, de que dos amigas han sido reconocidas con el Premio Estatal de Periodismo Coahuila 2009: Miriam González, de El Siglo de Torreón (por Crónica Deportiva con "Se Carga a La Laguna") y Daniella Giacomán (de Milenio, por Crónica Cultural, con el trabajo "De la Crónica a la Reflexión: Carlos Monsiváis).  Esperaremos un texto sobre el festejo, al fin que por cronistas la cosa no queda... ¡Felicidades a ellas y a los demás ganadores!


domingo, 17 de mayo de 2009


más o menos la muerte



La muerte es sólo un niño
de cara triste
un niño
sin motivo
sin miedo
sin fervor
un pobre niño viejo
que se parece
a Dios.

A veces
sin embargo
es tan sólo un silencio
sin pasado
sin molde
sin olor
un silencio en que ladran
los perros
esos perros
y uno se pregunta
quiénes son.

Otras veces.

Otras veces
es una niebla espesa
que se mete en los ojos
que destruye la voz
y lo arrincona a uno definitivamente
bueno
definitivamente no
tan sólo hasta que uno
se siente
sin amor.

A veces.

Pero es raro.
Por lo común la muerte
es solamente un niño
de cara triste
un niño
que sale de la noche
sin motivo
sin miedo
sin fervor
un pobre niño viejo
que deja caer su mano
sobre mi corazón.

martes, 12 de mayo de 2009

Pacheco todo un día




La semana pasada se dio a conocer, en España, que José Emilio Pacheco se hizo merecedor del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, uno de los galardones más prestigiosos en lengua española, dotado con 42 mil euros (unos 56 mil dólares).

Jaime Siles, uno de los miembros del jurado, se expresó así del maestro al momento de dar a conocer el galardón: "José Emilio Pacheco es el único poeta posterior a Octavio Paz que ha creado un universo auténticamente propio, trabajando prácticamente todos los tonos del lenguaje, el poema confidencial, el irónico, el de lo cotidiano

Dediqué hace muy poco este espacio a la obra del maestro José Emilio, y concretamente a uno de sus libros más entrañables: la novela Las Batallas en el Desierto. La razón es que acababa de releer esa novela, pues fui uno de los seis invitados a participar como charlista en el homenaje que le organizó, por sus 70 años de vida, la Cátedra Alfonso Reyes que se imparte en el Tecnológico de Monterrey. El homenaje se llevó a cabo el pasado 15 de abril, en Puebla. Los otros participantes fueron Eduardo Langagne, Glafira Rocha, Mario Bojórquez, Emmanuel Carballo y Jorge Fernández Granados.

Llegamos a la tierra del mole desde el 14 de abril. A mí y a Glafira nos tocó abrir las actividades con una charla sobre la narrativa del maestro. Fue una experiencia memorable por muchas razones. Quizá la primera de ellas es que en el auditorio, sentado en primera fila, estaba José Emilio Pacheco. Durante todo el día estuvimos conversando con él, haciéndole preguntas, contando anécdotas que tienen que ver con su obra o con la literatura en general.

Yo llevaba el primer ejemplar que tuve de Las Batallas en el Desierto: una versión de monitos, una especie de libro vaquero con alto voltaje literario. Otros llevaban ediciones agotadas, o antologías, o ejemplares de revistas en donde Pacheco había publicado primeras versiones de poemas que ahora son auténticos himnos generacionales. (¿Quién no ha leído o escuchado alguna vez el poema Alta Traición?).

En cada una de las charlas el maestro Pacheco estuvo atento, haciendo comentarios, bromas, precisiones. Fue un día fluido, estimulante, y al final de la jornada, cuando el autor de El Viento Distante ofreció un recital, la atmósfera era propicia para escucharlo como si en lugar de una Cátedra, aquello fuera una conversación de sobremesa. Pero en realidad fue una Cátedra.

Con una paciencia que raya en el heroísmo, Pacheco accedió a leer el poema titulado Pompeya

La obra de Pacheco es seria, no solemne. Sus novelas, cuentos y poemas son conversaciones: avanzan con agilidad, y estalla el asombro en cada línea. De allí que el jurado que le concedió el Premio Reina Sofía haya querido destacar "el universo auténticamente propio" que este autor ha creado. Felicidades, Maestro.